Era domingo, permanecieron en la cama más de lo habitual.
Paula le dió un beso, suavemente.
Frankie, no podía ser menos, se le tiró encima, bruscamente, era su forma de saludar por las mañanas. En realidad a toda hora. Era bastante torpe en sus numerosas muestras de cariño con Barragán.
Comprendido el claro mensaje, Barragán le dio un beso en la trompa y se dispuso a disfrutar de su baño. Un verdadero ritual.
Al cabo del mismo, bajaron a desayunar. Paula se había duchado previamente.
Jorge los esperaba en el salón, estaba hojeando los diarios del día.
El gerente del hotel se acercó a saludarlos y le entregó a Barragán una caja de FedEx.
La habían remitido de su oficina en Buenos Aires. Imaginó el contenido, lo estaba esperando ansioso.
Dos BlackBerry 9000 Bold, y dos iPhone 3G, los últimos modelos de ambas compañías.
Uno de los iPhone, poseía grabada en el perfil posterior una dedicatoria muy particular: "Para Frankie, especialmente" Firmado: Steve Jobs.
Si, el mísmisimo fundador y CEO de Apple, sin lugar a dudas una de las personalidades de la tecnología, dedicándole el equipo, un verdadero suceso en el mercado mundial, a Frankie.
Barragán le encendió el teléfono. Ya venía precargado de fábrica el iTunes con la música que le gustaba a Frankie. Steve nunca perdía un detalle.
Barragán le enseño como podía seleccionar los temas de sus artistas favoritos, simplemente presionando sobre la pantalla, con sensibilidad táctil.
Obviamente, Frankie no leía (por ahora), pero estaba acostumbrado a ver las cubiertas de los CDs, DVDs y discos de vinilo de Barragán. Sabía identificar muy bien los artistas de su preferencia.
El iPhone las traía cargadas. Steve lo había hecho, justamente para que Frankie tuviera la facilidad y la libertad de elegir sus temas. La gente de Shure le había hecho unos monitores, in-ear, a su medida.
Frankie, no lo podía creer. Estaba fascinado escuchando SU música. Empezó con Barry White y su Let The Music Play! Era muy gracioso verlo "bailando" en el medio del salón. El personal del hotel y los restantes huéspedes lo aplaudían de pie!
Era hora de ir finalizando con su "show". Irían a pasear por la ciudad. El tiempo continuaba lluvioso y el pronóstico anunciaba tormentas para el resto del día. Paula subió a vestir a Frankie adecuadamente. Odiaba mojarse.
Los miembros del cuerpo de seguridad trajeron la X6 a la puerta del hotel.
Paula y Frankie bajaron, ella con la típica campara Barbour verde y él con una capa Barbour azul.
Se subieron al auto. Barragán al volante, Paula de copiloto, Frankie y Jorge atrás. Obviamente Frankie sentado atrás de Barragán.
Apenas se subió, lanzó su aullido característico. Barragán lo comprendió de inmediato. Arrancó a toda velocidad. Frankie le dio un beso a su Papuch en la oreja.
En un semáforo, empezó a ladrar. Nadie entendía que le pasaba, excepto Barragán. Quería que le encendieran el BlackBerry ahora. Seguramente quería llamar a alguno de sus dos hermanos, Flopy y Edu.
La gente de Research in Motion (RIM), la compañía canadiense, desarrolladora del BB, también había aportado lo suyo. Le habían adaptado el sistema de discado por voz. Según como Frankie ladrara se podía comunicar con alguno de sus contactos. Jorge, Paula, Flopy, Edu y obviamente su Papuch. Asimismo con servicios de emergencia, policía, bomberos y médicos.
Barragán nunca salía de su asombro. Era increible como todo el mundo trataba a Frankie.
La ciudad era realmente fantástica. Junto con París, NYC y Buenos Aires, sin lugar a dudas, era una de las capitales del mundo, aunque Barragán se consideraba "ciudadano del planeta" y se sentía muy a gusto en diversas localidades.
Almorzaron en una pequeña posada fuera de la ciudad, luego regresaron al centro, corrieron bajo la lluvia, visitaron Harrods (el personal de seguridad tenía órdenes expresas de franquearle la entrada a Frankie).
Volvieron al hotel por la noche. Continuaba la lluvia, mucho más copiosa que antes, incluso. Frankie le ladró a Barragán. Lo miró. Sus ojos lo decían todo, quería ir a caminar solo con su Papuch.
Barragán se disculpó con Paula y Jorge, pero no podía defraudarlo.
Ellos los miraron atentamente alejarse. Nadie podía dejar de envidiar semejante relación. Solo ellos dos, a nadie le estaba permitido entrometerse.
Frankie ladró y se comunicó por su BlackBerry con su hermano Edu. Al escuchar la voz, su felicidad era completa.
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Sunday, November 2, 2008
Sunday, June 1, 2008
Riding the BMW X6
Barragán se estaba aproximando al hotel.
Frankie comenzó a ladrar, y era imparable!
El mensaje era muy claro, tenía ganas de pasear en el auto con su dueño, su médico, escuchando buena música en una noche lluviosa de Londres.
Barragán, jamás dejaba de darle los gustos.
Alertó a la custodia por la radio y cambiaron de destino, rumbo a Trafalgar Square...y luego los típicos edificios, torres, abadías, etc. de la ciudad.
Frankie iba con su cabeza apoyada sobre el hombro izquierdo de Barragán, se miraban de reojo con Jorge. Usual en ellos dos, se estudiaban mutuamente. A Jorge le sorprendían las actitudes humanas de Frankie, su relación con Barragán de hijo y padre, y el porte del Weimaraner. En sus años de profesión, nunca había visto un animal estéticamente tan perfecto.
Frankie, por otra parte, sentía un profundo agradecimiento por Jorge, no era para menos, hacía un par de años le había salvado la vida! Lo había operado de urgencia, por una torsión gástrica, sufrida en la esquina de su consultorio. En cinco minutos, Frankie estaba en la mesa de operaciones de su quirófano. Su hija, también estudiante de veterinaria, lo había asistido. Frankie vivió su postoperatorio en la casa de Jorge, por precaución, durante tres días. Eso lo había unido muchísimo a él.
Pero, como era habitual, cuando estaba con su Papuch, toda su atención giraba en torno a ellos dos únicamente.
Jorge y Barragán conversaban sobre la arquitectura de la ciudad, Jorge le comentaba lo bien que la habían pasado en Palacio.
Eran las 23 horas, ya era tiempo de regresar al hotel. Paula los estaría esperando para comer.
Nuevamente la comunicación con la custodia y ahora si, destino "41"
El líder encendió la sirena y las luces de su motocicleta, seguido de inmediato por los restantes miembros.
La aceleración de las BMs era impresionante, y la X6 no se quedaba atrás. No sorprendía, eran todos de la misma sangre.
Serpenteaban por el tránsito.
Una vez más, Frankie lo disfrutaba como lo que era, un verdadero chico!
Motocicletas, sirenas, luces, música, velocidad, Barragán, Jorge, era como estar en DisneyWorld!
Frankie comenzó a ladrar, y era imparable!
El mensaje era muy claro, tenía ganas de pasear en el auto con su dueño, su médico, escuchando buena música en una noche lluviosa de Londres.
Barragán, jamás dejaba de darle los gustos.
Alertó a la custodia por la radio y cambiaron de destino, rumbo a Trafalgar Square...y luego los típicos edificios, torres, abadías, etc. de la ciudad.
Frankie iba con su cabeza apoyada sobre el hombro izquierdo de Barragán, se miraban de reojo con Jorge. Usual en ellos dos, se estudiaban mutuamente. A Jorge le sorprendían las actitudes humanas de Frankie, su relación con Barragán de hijo y padre, y el porte del Weimaraner. En sus años de profesión, nunca había visto un animal estéticamente tan perfecto.
Frankie, por otra parte, sentía un profundo agradecimiento por Jorge, no era para menos, hacía un par de años le había salvado la vida! Lo había operado de urgencia, por una torsión gástrica, sufrida en la esquina de su consultorio. En cinco minutos, Frankie estaba en la mesa de operaciones de su quirófano. Su hija, también estudiante de veterinaria, lo había asistido. Frankie vivió su postoperatorio en la casa de Jorge, por precaución, durante tres días. Eso lo había unido muchísimo a él.
Pero, como era habitual, cuando estaba con su Papuch, toda su atención giraba en torno a ellos dos únicamente.
Jorge y Barragán conversaban sobre la arquitectura de la ciudad, Jorge le comentaba lo bien que la habían pasado en Palacio.
Eran las 23 horas, ya era tiempo de regresar al hotel. Paula los estaría esperando para comer.
Nuevamente la comunicación con la custodia y ahora si, destino "41"
El líder encendió la sirena y las luces de su motocicleta, seguido de inmediato por los restantes miembros.
La aceleración de las BMs era impresionante, y la X6 no se quedaba atrás. No sorprendía, eran todos de la misma sangre.
Serpenteaban por el tránsito.
Una vez más, Frankie lo disfrutaba como lo que era, un verdadero chico!
Motocicletas, sirenas, luces, música, velocidad, Barragán, Jorge, era como estar en DisneyWorld!
Visita a Downing Street
Barragán se dirigía muy velozmente hacia Downing Street, en el Nro. 10 se hallaba la residencia del Primer Ministro del Reino Unido.
Mientras conducía iba armando el rompecabezas. Existían muchas "piezas" involucradas.
Mucha gente se aproximaba al Príncipe, y todos ellos eran potenciales sospechosos.
Arribó a DS, le dió la llave de la X6 a uno de los miembros de los servicios de seguridad y saludó a los demás que estaban apostados en las proximidades de la puerta de entrada.
Gordon lo recibió en el hall y se dirigieron a su acostumbrada sala de reuniones. Mortimer, su fiel mayordomo, les ofreció algo para beber. Barragán optó por un agua Highlands, excelente producto de origen escocés.
Luego de los comentarios usuales, fueron directamente al grano. Gordon le entregó a Barragán un pen drive con información suministrada por los servicios de seguridad británicos.
Barragán, a su vez, lo actualizó respecto de sus investigaciones y de su reunión con la Srta. K. Era la persona más unida y próxima al Príncipe.
Le transfirieron una comunicación a Gordon. Era el Príncipe Carlos.
La tomó en el teléfono de conferencias Polycom, para que Barragán pudiera participar. Se notó un gran alivio en la voz de Carlos, al escuchar a Barragán.
Barragán observó su Rolex Daytona. Eran las 21 horas, debía ir a buscar a Frankie y a Jorge a Palacio.
Gordon ordenó que trajeran la X6 a la puerta. Se despidieron con un fuerte abrazo y acordaron comunicarse al otro día por la noche, o antes si fuera necesario. Los sistemas de comunicación de Barragán eran legendarios.
Barragán llegó a Palacio, le franquearon la entrada, iba acompañado por 8 motocicletas BMW de la New Scotland Yard.
La lluvia continuaba. Frankie y todos sus amigos estaban jugando en un patio techado, interno.
Jorge se encontraba en la biblioteca, en un sector especialmente reservado para bibliografía canina. La calidad de los ejemplares y la variedad de los mismos lo habían hipnotizado.
Cuando Frankie vió a Barragán se olvidó de sus juegos y salió corriendo a saludarlo. No se despegaría más de él.
Bajo la fuerte tormenta, subieron corriendo al automóvil. Jorge adelante y Frankie atrás.
Barragán encendió el motor y se escucharon los primeros acordes de September, por Earth, Wind & Fire.
El volumen alto, el clima festivo de la canción, pasear en la X6 con su dueño, creaban un paraíso para Frankie.
Una sonrisa, se le dibujó en la cara.
Barragán aceleró bruscamente, ya estaban en camino hacia el "41".
Mientras conducía iba armando el rompecabezas. Existían muchas "piezas" involucradas.
Mucha gente se aproximaba al Príncipe, y todos ellos eran potenciales sospechosos.
Arribó a DS, le dió la llave de la X6 a uno de los miembros de los servicios de seguridad y saludó a los demás que estaban apostados en las proximidades de la puerta de entrada.
Gordon lo recibió en el hall y se dirigieron a su acostumbrada sala de reuniones. Mortimer, su fiel mayordomo, les ofreció algo para beber. Barragán optó por un agua Highlands, excelente producto de origen escocés.
Luego de los comentarios usuales, fueron directamente al grano. Gordon le entregó a Barragán un pen drive con información suministrada por los servicios de seguridad británicos.
Barragán, a su vez, lo actualizó respecto de sus investigaciones y de su reunión con la Srta. K. Era la persona más unida y próxima al Príncipe.
Le transfirieron una comunicación a Gordon. Era el Príncipe Carlos.
La tomó en el teléfono de conferencias Polycom, para que Barragán pudiera participar. Se notó un gran alivio en la voz de Carlos, al escuchar a Barragán.
Barragán observó su Rolex Daytona. Eran las 21 horas, debía ir a buscar a Frankie y a Jorge a Palacio.
Gordon ordenó que trajeran la X6 a la puerta. Se despidieron con un fuerte abrazo y acordaron comunicarse al otro día por la noche, o antes si fuera necesario. Los sistemas de comunicación de Barragán eran legendarios.
Barragán llegó a Palacio, le franquearon la entrada, iba acompañado por 8 motocicletas BMW de la New Scotland Yard.
La lluvia continuaba. Frankie y todos sus amigos estaban jugando en un patio techado, interno.
Jorge se encontraba en la biblioteca, en un sector especialmente reservado para bibliografía canina. La calidad de los ejemplares y la variedad de los mismos lo habían hipnotizado.
Cuando Frankie vió a Barragán se olvidó de sus juegos y salió corriendo a saludarlo. No se despegaría más de él.
Bajo la fuerte tormenta, subieron corriendo al automóvil. Jorge adelante y Frankie atrás.
Barragán encendió el motor y se escucharon los primeros acordes de September, por Earth, Wind & Fire.
El volumen alto, el clima festivo de la canción, pasear en la X6 con su dueño, creaban un paraíso para Frankie.
Una sonrisa, se le dibujó en la cara.
Barragán aceleró bruscamente, ya estaban en camino hacia el "41".
Sunday, May 18, 2008
Portobello Market
Barragán encendió la X6. El sonido del motor, como todo producto de la marca germana BMW, era simplemente magnífico.
Frankie se sentó en el asiento del acompañante. Resultó imposible convencerlo que se sentara atrás, como solía hacerlo siempre, por medidas de seguridad. La ansiedad por encontrarse con Flopy lo podía.
Las motocicletas de la custodia que lo acompañaban, iban abriendo el camino. El trabajo era desempeñado por verdaderos profesionales, era cuasi imposible realizarlo en el centro de Londres, sin embargo ellos podían.
Barragán tenía sintonizada la radio del team, lo cual le permitía adelantarse en cada una de las maniobras. Eran muy precisas las indicaciones respecto del próximo obstáculo a salvar.
Frankie disfrutaba el recorrido, la velocidad, las sirenas y las luces, como lo que era, un chico...En pocos días se había ganado el cariño de todos los miembros de la custodia, de la gente de Scotland Yard, el SIS, y ni hablar del personal del hotel.
De hecho, había recibido una invitación muy especial para hoy a la tarde, ir a jugar a los jardines del Palacio, con los perros de la Reina Isabel. Ya lo habían bañado en el hotel y Jorge lo iba a acompañar.
Llegaron a la estación de trenes. Barragán y Frankie se bajaron del vehiculo. A los pocos minutos aparecieron Flopy y María. Las ayudaron con el equipaje.
Flopy se había recibido de Contador Público, la misma profesión de su abuelo paterno y de su padre. El viaje era para celebrarlo con su mamá. La estaban pasando muy bien, venían de París, donde habían alquilado un departamento, estaban un par de días en Londres y luego regresaban nuevamente a París.
Barragán pensó en su padre. Adoraba a esa nena. Imaginó como se sentiría al verla recibida. Seguro la estaba viendo, desde lo alto. Había fallecido hacía 16 años.
Los padres de Barragán se habían conocido en la facultad de ciencias económicas. Por otra parte, Edu estudiaba para la Licenciatura en Economía.
Se le cayeron unas lágrimas...apretó fuerte a Frankie y besó a su hija.
Subieron todos al auto, ahora si Frankie, cedió milagrosamente su lugar a Flopy en el asiento delantero. María y él se sentaron atrás.
La pregunta en la radio, fue muy clara:
- Are you ready?
- Yes.
- Notting Hill. Confirmed?
- Confirmed.
- Go, Go, Go.
Parecían caballos desbocados....en una perfecta formación.
She, por Elvis Costello, sonaba en el equipo Harman Kardon de la X6, el mismo de su autómovil en Buenos Aires.
La "clásica" banda de sonido de la película Notting Hill.
Llegaron muy rápido a Portobello Market. Anthony, un amigo londinense de Barragán les había recomendado la mejor hora para ir a visitarlo.
Flopy y María bajaron, Barragán les llevaría el equipaje al hotel.
Era hora de llevar a Frankie, para su visita al Palacio.
Mientras tanto, Barragán visitaría el Nro. 10 de DS.
Frankie se sentó en el asiento del acompañante. Resultó imposible convencerlo que se sentara atrás, como solía hacerlo siempre, por medidas de seguridad. La ansiedad por encontrarse con Flopy lo podía.
Las motocicletas de la custodia que lo acompañaban, iban abriendo el camino. El trabajo era desempeñado por verdaderos profesionales, era cuasi imposible realizarlo en el centro de Londres, sin embargo ellos podían.
Barragán tenía sintonizada la radio del team, lo cual le permitía adelantarse en cada una de las maniobras. Eran muy precisas las indicaciones respecto del próximo obstáculo a salvar.
Frankie disfrutaba el recorrido, la velocidad, las sirenas y las luces, como lo que era, un chico...En pocos días se había ganado el cariño de todos los miembros de la custodia, de la gente de Scotland Yard, el SIS, y ni hablar del personal del hotel.
De hecho, había recibido una invitación muy especial para hoy a la tarde, ir a jugar a los jardines del Palacio, con los perros de la Reina Isabel. Ya lo habían bañado en el hotel y Jorge lo iba a acompañar.
Llegaron a la estación de trenes. Barragán y Frankie se bajaron del vehiculo. A los pocos minutos aparecieron Flopy y María. Las ayudaron con el equipaje.
Flopy se había recibido de Contador Público, la misma profesión de su abuelo paterno y de su padre. El viaje era para celebrarlo con su mamá. La estaban pasando muy bien, venían de París, donde habían alquilado un departamento, estaban un par de días en Londres y luego regresaban nuevamente a París.
Barragán pensó en su padre. Adoraba a esa nena. Imaginó como se sentiría al verla recibida. Seguro la estaba viendo, desde lo alto. Había fallecido hacía 16 años.
Los padres de Barragán se habían conocido en la facultad de ciencias económicas. Por otra parte, Edu estudiaba para la Licenciatura en Economía.
Se le cayeron unas lágrimas...apretó fuerte a Frankie y besó a su hija.
Subieron todos al auto, ahora si Frankie, cedió milagrosamente su lugar a Flopy en el asiento delantero. María y él se sentaron atrás.
La pregunta en la radio, fue muy clara:
- Are you ready?
- Yes.
- Notting Hill. Confirmed?
- Confirmed.
- Go, Go, Go.
Parecían caballos desbocados....en una perfecta formación.
She, por Elvis Costello, sonaba en el equipo Harman Kardon de la X6, el mismo de su autómovil en Buenos Aires.
La "clásica" banda de sonido de la película Notting Hill.
Llegaron muy rápido a Portobello Market. Anthony, un amigo londinense de Barragán les había recomendado la mejor hora para ir a visitarlo.
Flopy y María bajaron, Barragán les llevaría el equipaje al hotel.
Era hora de llevar a Frankie, para su visita al Palacio.
Mientras tanto, Barragán visitaría el Nro. 10 de DS.
Friday, May 16, 2008
London
Frankie se subió al interior del Bentley, y se instaló cómodamente en el asiento trasero. Le habían colocado una funda para que no se arruinara el tapizado de cuero del auto.
Barragán se acomodó en el asiento de conductor, verificó especialmente la posición del mismo, de los espejos, luces, sistemas electrónicos de control de tracción, etc., seleccionó un CD, el de la película Notting Hill, esa tarde estaban arribando a Londres Flopy y María, desde París. Era sábado, el día para ir a visitar Portobello Market.
Decidió ir a buscarlas a la estación de tren y alcanzarlas hasta el mercado, venían únicamente por un par de días y no iban a tener mucho tiempo, así que había que aprovecharlo al máximo.
Por otra parte, eran indudables las intenciones de Frankie, lo único que deseaba era ir a pasear y jugar bajo la lluvia con su Papuch.
Y Barragán seguía siempre una regla de oro...cualquiera fuera el proyecto en el cual se encontrara involucrado, siempre lo primero era "cumplir" con sus hijos, Flopy y Edu, y con Frankuch. Todos sus clientes la conocían y en todos sus años de profesión, nadie, absolutamente nadie, se había animado, ni siquiera a desear violarla.
Frankie se dió cuenta que sería un día muy especial para los dos, encontrarse con Flopy lo iba a llenar de alegría, adoraba a su "hermana", al igual que a Edu.
Frankie iba acostado, mientras el auto circulara a gran velocidad, todo estaba bien para él. El problema era cuando el auto se detenía, no lo toleraba.
Ingresaron al centro de Londres, camino al hotel.
Arribaron, Frankie fue saludado por todos los miembros del staff, se quedó jugando con ellos, mientras Barragán se comunicaba con el Príncipe Charles, a quien le comentó los frutos de su conversación con la Srta. K. Existían muchas aristas interesantes para ser analizadas. Charles le agradeció y ganaba en confianza. El porcentaje de solución de casos de Barragán ascendía, simplemente al ciento por ciento, lo cual obviamente no era poco.
Barragán subió a la Master Suite. Paula lo recibió con un beso muy dulce, que invitaba a más. Pidieron el almuerzo para ser servido en el cuarto, para ellos dos, y la comida de Frankie.
Sonó el teléfono, le avisaron que Frankie se había encontrado en la planta baja, con Jorge, su veterinario, seguramente no subiría a comer con ellos.
Miró su reloj, era tarde, tenían que apurarse para ir a buscar a Flopy a la estación.
Llevaron una camioneta BMW X6, en el auto, no iban a entrar todos, junto con las maletas, más tratándose de dos mujeres.
Barragán se acomodó en el asiento de conductor, verificó especialmente la posición del mismo, de los espejos, luces, sistemas electrónicos de control de tracción, etc., seleccionó un CD, el de la película Notting Hill, esa tarde estaban arribando a Londres Flopy y María, desde París. Era sábado, el día para ir a visitar Portobello Market.
Decidió ir a buscarlas a la estación de tren y alcanzarlas hasta el mercado, venían únicamente por un par de días y no iban a tener mucho tiempo, así que había que aprovecharlo al máximo.
Por otra parte, eran indudables las intenciones de Frankie, lo único que deseaba era ir a pasear y jugar bajo la lluvia con su Papuch.
Y Barragán seguía siempre una regla de oro...cualquiera fuera el proyecto en el cual se encontrara involucrado, siempre lo primero era "cumplir" con sus hijos, Flopy y Edu, y con Frankuch. Todos sus clientes la conocían y en todos sus años de profesión, nadie, absolutamente nadie, se había animado, ni siquiera a desear violarla.
Frankie se dió cuenta que sería un día muy especial para los dos, encontrarse con Flopy lo iba a llenar de alegría, adoraba a su "hermana", al igual que a Edu.
Frankie iba acostado, mientras el auto circulara a gran velocidad, todo estaba bien para él. El problema era cuando el auto se detenía, no lo toleraba.
Ingresaron al centro de Londres, camino al hotel.
Arribaron, Frankie fue saludado por todos los miembros del staff, se quedó jugando con ellos, mientras Barragán se comunicaba con el Príncipe Charles, a quien le comentó los frutos de su conversación con la Srta. K. Existían muchas aristas interesantes para ser analizadas. Charles le agradeció y ganaba en confianza. El porcentaje de solución de casos de Barragán ascendía, simplemente al ciento por ciento, lo cual obviamente no era poco.
Barragán subió a la Master Suite. Paula lo recibió con un beso muy dulce, que invitaba a más. Pidieron el almuerzo para ser servido en el cuarto, para ellos dos, y la comida de Frankie.
Sonó el teléfono, le avisaron que Frankie se había encontrado en la planta baja, con Jorge, su veterinario, seguramente no subiría a comer con ellos.
Miró su reloj, era tarde, tenían que apurarse para ir a buscar a Flopy a la estación.
Llevaron una camioneta BMW X6, en el auto, no iban a entrar todos, junto con las maletas, más tratándose de dos mujeres.
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