La lluvia continuaba, la noche muy cerrada y bastante fría.
La gente del servicio secreto los seguían muy discretamente, algunos a pie, otros en automóviles y motocicletas. El gobierno británico tomaba todos los recaudos imaginables para proteger a sus dos distinguidos huéspedes.
Frankie seguía "conversando" con su hermano Edu. Sus ladridos eran continuos, no le dejaba a Edu intercalar una palabra.
Barragán se emocionó. Por un momento recordó la relación que tenía con su perro Voltaire, durante los veinte años que vivió. Había conocido a Jorge cuando se enfermó.
Luego de bastante "lucha" Frankie accedió a darle el teléfono. Por fin!
Edu le contó que ya había recibido el Demon. Estaba muy contento.
Demon era el nombre de su nuevo vehículo. Un BMW535, con un equipamiento verdaderamente sorprendente.
Quedaron en hablarse por la mañana siguiente, hora de Buenos Aires. Frankie ladró para despedirse cuando Barragán le hizo una seña para indicarle que iba a cortar la comunicación.
Estaban caminando por Trafalgar Square, cuando una pareja de ancianos que caminaban unos metros delante de ellos fue atacada por dos hombres.
Frankie levantó su vista y miro a Barragán de reojo. Su mirada lo dijo todo. Estaba pidiendo permiso.
Barragán sonrió y lo soltó de su correa.
El Weimaraner es el animal doméstico más veloz del mundo. No es un dato menor. Seguramente los delincuentes no lo conocían.
Barragán alertó por el handy. Las motocicletas de la custodia aceleraron. Eran BMs. No hacían falta mayores comentarios.
Frankie tardó segundos en derribar al primer ladrón. Lo mordió y lo desarmó. El otro lo miró. Cuando inició un movimiento para subir el brazo y apuntarle, Frankie ya se había colgado literalmente de su cuello.
Si había algo que no toleraba, era que alguien lo apuntara con una pistola.
Como Barragán, era muy díficil verlo enojado, pero ahora lo estaba realmente.
Barragán le ordenó firmemente que lo soltara. Caso contrario tendrían que participar de un funeral, para lo cual no tenían tiempo y Barragán odiaba los trámites burocráticos.
Cuando se retiraban el malviviente les agradeció. Reconoció que le habían perdonado la vida. Frankie lo miró fijamente. Su mensaje fue claro, no lo quería volver a ver y era la última oportunidad que su corazón continuara latiendo.
La policía se ocupó de los ladrones. Una ambulancia había llegado para atender a la pareja. Afortunadamente se encontraban bien. Nada más que el susto.
Le agradecieron a Barragán por la intervención. La mujer se agachó y abrazó a Frankie. El le dio un beso a la señora. Sacó una tarjeta de Barragán de su campera y se la entregó.
Frankie era un justiciero. Nadie podía atacar a una persona mayor, a un niño y ni hablar a otro animal. No medía las consecuencias. Su contraataque era inmediato, fulminante y letal.
Igualaba a su Papuch, en su mensaje educador...
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Saturday, November 8, 2008
Sunday, June 1, 2008
Riding the BMW X6
Barragán se estaba aproximando al hotel.
Frankie comenzó a ladrar, y era imparable!
El mensaje era muy claro, tenía ganas de pasear en el auto con su dueño, su médico, escuchando buena música en una noche lluviosa de Londres.
Barragán, jamás dejaba de darle los gustos.
Alertó a la custodia por la radio y cambiaron de destino, rumbo a Trafalgar Square...y luego los típicos edificios, torres, abadías, etc. de la ciudad.
Frankie iba con su cabeza apoyada sobre el hombro izquierdo de Barragán, se miraban de reojo con Jorge. Usual en ellos dos, se estudiaban mutuamente. A Jorge le sorprendían las actitudes humanas de Frankie, su relación con Barragán de hijo y padre, y el porte del Weimaraner. En sus años de profesión, nunca había visto un animal estéticamente tan perfecto.
Frankie, por otra parte, sentía un profundo agradecimiento por Jorge, no era para menos, hacía un par de años le había salvado la vida! Lo había operado de urgencia, por una torsión gástrica, sufrida en la esquina de su consultorio. En cinco minutos, Frankie estaba en la mesa de operaciones de su quirófano. Su hija, también estudiante de veterinaria, lo había asistido. Frankie vivió su postoperatorio en la casa de Jorge, por precaución, durante tres días. Eso lo había unido muchísimo a él.
Pero, como era habitual, cuando estaba con su Papuch, toda su atención giraba en torno a ellos dos únicamente.
Jorge y Barragán conversaban sobre la arquitectura de la ciudad, Jorge le comentaba lo bien que la habían pasado en Palacio.
Eran las 23 horas, ya era tiempo de regresar al hotel. Paula los estaría esperando para comer.
Nuevamente la comunicación con la custodia y ahora si, destino "41"
El líder encendió la sirena y las luces de su motocicleta, seguido de inmediato por los restantes miembros.
La aceleración de las BMs era impresionante, y la X6 no se quedaba atrás. No sorprendía, eran todos de la misma sangre.
Serpenteaban por el tránsito.
Una vez más, Frankie lo disfrutaba como lo que era, un verdadero chico!
Motocicletas, sirenas, luces, música, velocidad, Barragán, Jorge, era como estar en DisneyWorld!
Frankie comenzó a ladrar, y era imparable!
El mensaje era muy claro, tenía ganas de pasear en el auto con su dueño, su médico, escuchando buena música en una noche lluviosa de Londres.
Barragán, jamás dejaba de darle los gustos.
Alertó a la custodia por la radio y cambiaron de destino, rumbo a Trafalgar Square...y luego los típicos edificios, torres, abadías, etc. de la ciudad.
Frankie iba con su cabeza apoyada sobre el hombro izquierdo de Barragán, se miraban de reojo con Jorge. Usual en ellos dos, se estudiaban mutuamente. A Jorge le sorprendían las actitudes humanas de Frankie, su relación con Barragán de hijo y padre, y el porte del Weimaraner. En sus años de profesión, nunca había visto un animal estéticamente tan perfecto.
Frankie, por otra parte, sentía un profundo agradecimiento por Jorge, no era para menos, hacía un par de años le había salvado la vida! Lo había operado de urgencia, por una torsión gástrica, sufrida en la esquina de su consultorio. En cinco minutos, Frankie estaba en la mesa de operaciones de su quirófano. Su hija, también estudiante de veterinaria, lo había asistido. Frankie vivió su postoperatorio en la casa de Jorge, por precaución, durante tres días. Eso lo había unido muchísimo a él.
Pero, como era habitual, cuando estaba con su Papuch, toda su atención giraba en torno a ellos dos únicamente.
Jorge y Barragán conversaban sobre la arquitectura de la ciudad, Jorge le comentaba lo bien que la habían pasado en Palacio.
Eran las 23 horas, ya era tiempo de regresar al hotel. Paula los estaría esperando para comer.
Nuevamente la comunicación con la custodia y ahora si, destino "41"
El líder encendió la sirena y las luces de su motocicleta, seguido de inmediato por los restantes miembros.
La aceleración de las BMs era impresionante, y la X6 no se quedaba atrás. No sorprendía, eran todos de la misma sangre.
Serpenteaban por el tránsito.
Una vez más, Frankie lo disfrutaba como lo que era, un verdadero chico!
Motocicletas, sirenas, luces, música, velocidad, Barragán, Jorge, era como estar en DisneyWorld!
Visita a Downing Street
Barragán se dirigía muy velozmente hacia Downing Street, en el Nro. 10 se hallaba la residencia del Primer Ministro del Reino Unido.
Mientras conducía iba armando el rompecabezas. Existían muchas "piezas" involucradas.
Mucha gente se aproximaba al Príncipe, y todos ellos eran potenciales sospechosos.
Arribó a DS, le dió la llave de la X6 a uno de los miembros de los servicios de seguridad y saludó a los demás que estaban apostados en las proximidades de la puerta de entrada.
Gordon lo recibió en el hall y se dirigieron a su acostumbrada sala de reuniones. Mortimer, su fiel mayordomo, les ofreció algo para beber. Barragán optó por un agua Highlands, excelente producto de origen escocés.
Luego de los comentarios usuales, fueron directamente al grano. Gordon le entregó a Barragán un pen drive con información suministrada por los servicios de seguridad británicos.
Barragán, a su vez, lo actualizó respecto de sus investigaciones y de su reunión con la Srta. K. Era la persona más unida y próxima al Príncipe.
Le transfirieron una comunicación a Gordon. Era el Príncipe Carlos.
La tomó en el teléfono de conferencias Polycom, para que Barragán pudiera participar. Se notó un gran alivio en la voz de Carlos, al escuchar a Barragán.
Barragán observó su Rolex Daytona. Eran las 21 horas, debía ir a buscar a Frankie y a Jorge a Palacio.
Gordon ordenó que trajeran la X6 a la puerta. Se despidieron con un fuerte abrazo y acordaron comunicarse al otro día por la noche, o antes si fuera necesario. Los sistemas de comunicación de Barragán eran legendarios.
Barragán llegó a Palacio, le franquearon la entrada, iba acompañado por 8 motocicletas BMW de la New Scotland Yard.
La lluvia continuaba. Frankie y todos sus amigos estaban jugando en un patio techado, interno.
Jorge se encontraba en la biblioteca, en un sector especialmente reservado para bibliografía canina. La calidad de los ejemplares y la variedad de los mismos lo habían hipnotizado.
Cuando Frankie vió a Barragán se olvidó de sus juegos y salió corriendo a saludarlo. No se despegaría más de él.
Bajo la fuerte tormenta, subieron corriendo al automóvil. Jorge adelante y Frankie atrás.
Barragán encendió el motor y se escucharon los primeros acordes de September, por Earth, Wind & Fire.
El volumen alto, el clima festivo de la canción, pasear en la X6 con su dueño, creaban un paraíso para Frankie.
Una sonrisa, se le dibujó en la cara.
Barragán aceleró bruscamente, ya estaban en camino hacia el "41".
Mientras conducía iba armando el rompecabezas. Existían muchas "piezas" involucradas.
Mucha gente se aproximaba al Príncipe, y todos ellos eran potenciales sospechosos.
Arribó a DS, le dió la llave de la X6 a uno de los miembros de los servicios de seguridad y saludó a los demás que estaban apostados en las proximidades de la puerta de entrada.
Gordon lo recibió en el hall y se dirigieron a su acostumbrada sala de reuniones. Mortimer, su fiel mayordomo, les ofreció algo para beber. Barragán optó por un agua Highlands, excelente producto de origen escocés.
Luego de los comentarios usuales, fueron directamente al grano. Gordon le entregó a Barragán un pen drive con información suministrada por los servicios de seguridad británicos.
Barragán, a su vez, lo actualizó respecto de sus investigaciones y de su reunión con la Srta. K. Era la persona más unida y próxima al Príncipe.
Le transfirieron una comunicación a Gordon. Era el Príncipe Carlos.
La tomó en el teléfono de conferencias Polycom, para que Barragán pudiera participar. Se notó un gran alivio en la voz de Carlos, al escuchar a Barragán.
Barragán observó su Rolex Daytona. Eran las 21 horas, debía ir a buscar a Frankie y a Jorge a Palacio.
Gordon ordenó que trajeran la X6 a la puerta. Se despidieron con un fuerte abrazo y acordaron comunicarse al otro día por la noche, o antes si fuera necesario. Los sistemas de comunicación de Barragán eran legendarios.
Barragán llegó a Palacio, le franquearon la entrada, iba acompañado por 8 motocicletas BMW de la New Scotland Yard.
La lluvia continuaba. Frankie y todos sus amigos estaban jugando en un patio techado, interno.
Jorge se encontraba en la biblioteca, en un sector especialmente reservado para bibliografía canina. La calidad de los ejemplares y la variedad de los mismos lo habían hipnotizado.
Cuando Frankie vió a Barragán se olvidó de sus juegos y salió corriendo a saludarlo. No se despegaría más de él.
Bajo la fuerte tormenta, subieron corriendo al automóvil. Jorge adelante y Frankie atrás.
Barragán encendió el motor y se escucharon los primeros acordes de September, por Earth, Wind & Fire.
El volumen alto, el clima festivo de la canción, pasear en la X6 con su dueño, creaban un paraíso para Frankie.
Una sonrisa, se le dibujó en la cara.
Barragán aceleró bruscamente, ya estaban en camino hacia el "41".
Sunday, May 18, 2008
Portobello Market
Barragán encendió la X6. El sonido del motor, como todo producto de la marca germana BMW, era simplemente magnífico.
Frankie se sentó en el asiento del acompañante. Resultó imposible convencerlo que se sentara atrás, como solía hacerlo siempre, por medidas de seguridad. La ansiedad por encontrarse con Flopy lo podía.
Las motocicletas de la custodia que lo acompañaban, iban abriendo el camino. El trabajo era desempeñado por verdaderos profesionales, era cuasi imposible realizarlo en el centro de Londres, sin embargo ellos podían.
Barragán tenía sintonizada la radio del team, lo cual le permitía adelantarse en cada una de las maniobras. Eran muy precisas las indicaciones respecto del próximo obstáculo a salvar.
Frankie disfrutaba el recorrido, la velocidad, las sirenas y las luces, como lo que era, un chico...En pocos días se había ganado el cariño de todos los miembros de la custodia, de la gente de Scotland Yard, el SIS, y ni hablar del personal del hotel.
De hecho, había recibido una invitación muy especial para hoy a la tarde, ir a jugar a los jardines del Palacio, con los perros de la Reina Isabel. Ya lo habían bañado en el hotel y Jorge lo iba a acompañar.
Llegaron a la estación de trenes. Barragán y Frankie se bajaron del vehiculo. A los pocos minutos aparecieron Flopy y María. Las ayudaron con el equipaje.
Flopy se había recibido de Contador Público, la misma profesión de su abuelo paterno y de su padre. El viaje era para celebrarlo con su mamá. La estaban pasando muy bien, venían de París, donde habían alquilado un departamento, estaban un par de días en Londres y luego regresaban nuevamente a París.
Barragán pensó en su padre. Adoraba a esa nena. Imaginó como se sentiría al verla recibida. Seguro la estaba viendo, desde lo alto. Había fallecido hacía 16 años.
Los padres de Barragán se habían conocido en la facultad de ciencias económicas. Por otra parte, Edu estudiaba para la Licenciatura en Economía.
Se le cayeron unas lágrimas...apretó fuerte a Frankie y besó a su hija.
Subieron todos al auto, ahora si Frankie, cedió milagrosamente su lugar a Flopy en el asiento delantero. María y él se sentaron atrás.
La pregunta en la radio, fue muy clara:
- Are you ready?
- Yes.
- Notting Hill. Confirmed?
- Confirmed.
- Go, Go, Go.
Parecían caballos desbocados....en una perfecta formación.
She, por Elvis Costello, sonaba en el equipo Harman Kardon de la X6, el mismo de su autómovil en Buenos Aires.
La "clásica" banda de sonido de la película Notting Hill.
Llegaron muy rápido a Portobello Market. Anthony, un amigo londinense de Barragán les había recomendado la mejor hora para ir a visitarlo.
Flopy y María bajaron, Barragán les llevaría el equipaje al hotel.
Era hora de llevar a Frankie, para su visita al Palacio.
Mientras tanto, Barragán visitaría el Nro. 10 de DS.
Frankie se sentó en el asiento del acompañante. Resultó imposible convencerlo que se sentara atrás, como solía hacerlo siempre, por medidas de seguridad. La ansiedad por encontrarse con Flopy lo podía.
Las motocicletas de la custodia que lo acompañaban, iban abriendo el camino. El trabajo era desempeñado por verdaderos profesionales, era cuasi imposible realizarlo en el centro de Londres, sin embargo ellos podían.
Barragán tenía sintonizada la radio del team, lo cual le permitía adelantarse en cada una de las maniobras. Eran muy precisas las indicaciones respecto del próximo obstáculo a salvar.
Frankie disfrutaba el recorrido, la velocidad, las sirenas y las luces, como lo que era, un chico...En pocos días se había ganado el cariño de todos los miembros de la custodia, de la gente de Scotland Yard, el SIS, y ni hablar del personal del hotel.
De hecho, había recibido una invitación muy especial para hoy a la tarde, ir a jugar a los jardines del Palacio, con los perros de la Reina Isabel. Ya lo habían bañado en el hotel y Jorge lo iba a acompañar.
Llegaron a la estación de trenes. Barragán y Frankie se bajaron del vehiculo. A los pocos minutos aparecieron Flopy y María. Las ayudaron con el equipaje.
Flopy se había recibido de Contador Público, la misma profesión de su abuelo paterno y de su padre. El viaje era para celebrarlo con su mamá. La estaban pasando muy bien, venían de París, donde habían alquilado un departamento, estaban un par de días en Londres y luego regresaban nuevamente a París.
Barragán pensó en su padre. Adoraba a esa nena. Imaginó como se sentiría al verla recibida. Seguro la estaba viendo, desde lo alto. Había fallecido hacía 16 años.
Los padres de Barragán se habían conocido en la facultad de ciencias económicas. Por otra parte, Edu estudiaba para la Licenciatura en Economía.
Se le cayeron unas lágrimas...apretó fuerte a Frankie y besó a su hija.
Subieron todos al auto, ahora si Frankie, cedió milagrosamente su lugar a Flopy en el asiento delantero. María y él se sentaron atrás.
La pregunta en la radio, fue muy clara:
- Are you ready?
- Yes.
- Notting Hill. Confirmed?
- Confirmed.
- Go, Go, Go.
Parecían caballos desbocados....en una perfecta formación.
She, por Elvis Costello, sonaba en el equipo Harman Kardon de la X6, el mismo de su autómovil en Buenos Aires.
La "clásica" banda de sonido de la película Notting Hill.
Llegaron muy rápido a Portobello Market. Anthony, un amigo londinense de Barragán les había recomendado la mejor hora para ir a visitarlo.
Flopy y María bajaron, Barragán les llevaría el equipaje al hotel.
Era hora de llevar a Frankie, para su visita al Palacio.
Mientras tanto, Barragán visitaría el Nro. 10 de DS.
Friday, May 16, 2008
London
Frankie se subió al interior del Bentley, y se instaló cómodamente en el asiento trasero. Le habían colocado una funda para que no se arruinara el tapizado de cuero del auto.
Barragán se acomodó en el asiento de conductor, verificó especialmente la posición del mismo, de los espejos, luces, sistemas electrónicos de control de tracción, etc., seleccionó un CD, el de la película Notting Hill, esa tarde estaban arribando a Londres Flopy y María, desde París. Era sábado, el día para ir a visitar Portobello Market.
Decidió ir a buscarlas a la estación de tren y alcanzarlas hasta el mercado, venían únicamente por un par de días y no iban a tener mucho tiempo, así que había que aprovecharlo al máximo.
Por otra parte, eran indudables las intenciones de Frankie, lo único que deseaba era ir a pasear y jugar bajo la lluvia con su Papuch.
Y Barragán seguía siempre una regla de oro...cualquiera fuera el proyecto en el cual se encontrara involucrado, siempre lo primero era "cumplir" con sus hijos, Flopy y Edu, y con Frankuch. Todos sus clientes la conocían y en todos sus años de profesión, nadie, absolutamente nadie, se había animado, ni siquiera a desear violarla.
Frankie se dió cuenta que sería un día muy especial para los dos, encontrarse con Flopy lo iba a llenar de alegría, adoraba a su "hermana", al igual que a Edu.
Frankie iba acostado, mientras el auto circulara a gran velocidad, todo estaba bien para él. El problema era cuando el auto se detenía, no lo toleraba.
Ingresaron al centro de Londres, camino al hotel.
Arribaron, Frankie fue saludado por todos los miembros del staff, se quedó jugando con ellos, mientras Barragán se comunicaba con el Príncipe Charles, a quien le comentó los frutos de su conversación con la Srta. K. Existían muchas aristas interesantes para ser analizadas. Charles le agradeció y ganaba en confianza. El porcentaje de solución de casos de Barragán ascendía, simplemente al ciento por ciento, lo cual obviamente no era poco.
Barragán subió a la Master Suite. Paula lo recibió con un beso muy dulce, que invitaba a más. Pidieron el almuerzo para ser servido en el cuarto, para ellos dos, y la comida de Frankie.
Sonó el teléfono, le avisaron que Frankie se había encontrado en la planta baja, con Jorge, su veterinario, seguramente no subiría a comer con ellos.
Miró su reloj, era tarde, tenían que apurarse para ir a buscar a Flopy a la estación.
Llevaron una camioneta BMW X6, en el auto, no iban a entrar todos, junto con las maletas, más tratándose de dos mujeres.
Barragán se acomodó en el asiento de conductor, verificó especialmente la posición del mismo, de los espejos, luces, sistemas electrónicos de control de tracción, etc., seleccionó un CD, el de la película Notting Hill, esa tarde estaban arribando a Londres Flopy y María, desde París. Era sábado, el día para ir a visitar Portobello Market.
Decidió ir a buscarlas a la estación de tren y alcanzarlas hasta el mercado, venían únicamente por un par de días y no iban a tener mucho tiempo, así que había que aprovecharlo al máximo.
Por otra parte, eran indudables las intenciones de Frankie, lo único que deseaba era ir a pasear y jugar bajo la lluvia con su Papuch.
Y Barragán seguía siempre una regla de oro...cualquiera fuera el proyecto en el cual se encontrara involucrado, siempre lo primero era "cumplir" con sus hijos, Flopy y Edu, y con Frankuch. Todos sus clientes la conocían y en todos sus años de profesión, nadie, absolutamente nadie, se había animado, ni siquiera a desear violarla.
Frankie se dió cuenta que sería un día muy especial para los dos, encontrarse con Flopy lo iba a llenar de alegría, adoraba a su "hermana", al igual que a Edu.
Frankie iba acostado, mientras el auto circulara a gran velocidad, todo estaba bien para él. El problema era cuando el auto se detenía, no lo toleraba.
Ingresaron al centro de Londres, camino al hotel.
Arribaron, Frankie fue saludado por todos los miembros del staff, se quedó jugando con ellos, mientras Barragán se comunicaba con el Príncipe Charles, a quien le comentó los frutos de su conversación con la Srta. K. Existían muchas aristas interesantes para ser analizadas. Charles le agradeció y ganaba en confianza. El porcentaje de solución de casos de Barragán ascendía, simplemente al ciento por ciento, lo cual obviamente no era poco.
Barragán subió a la Master Suite. Paula lo recibió con un beso muy dulce, que invitaba a más. Pidieron el almuerzo para ser servido en el cuarto, para ellos dos, y la comida de Frankie.
Sonó el teléfono, le avisaron que Frankie se había encontrado en la planta baja, con Jorge, su veterinario, seguramente no subiría a comer con ellos.
Miró su reloj, era tarde, tenían que apurarse para ir a buscar a Flopy a la estación.
Llevaron una camioneta BMW X6, en el auto, no iban a entrar todos, junto con las maletas, más tratándose de dos mujeres.
Saturday, April 12, 2008
London Heathrow Airport
Cuando despertó, todavía faltaban un par de horas para el arribo a Londres.
Sirvieron el desayuno, si bien Barragán era fanático del café, no podía desairar a los ingleses, y deseaba probar alguna de sus excelentes variadades de té, seleccionó cuidadosamente, aceptó la sugerencia de la asistente, y lo acompañó con un par de tostadas de pan negro, queso crema descremado y mermelada St. Dalfour, francesa, sin azúcar de blackberry.
Un poco de música, no me vendría mal, pensó. Recorrió los canales de audio, el trece, estaba dedicado a música Disco, lo cual le traía muchos recuerdos de su época adolescente, sus noches como DJ, junto con sus grandes amigos, Luis y Daniel. Básicamente incluía The Very Best of Gloria Gaynor y material de KC and The Sunshine Band, dos verdaderos clásicos, pensar que Gloria tuvo un solo hit, I Will Survive y fué cierto, sobrevivió con ése.
Optó por buscar su iPod Touch de 32 Gb en su Tumi, junto sus nuevos monitores personales de Ultimate Ears, el modelo UE 11 PRO, los cuales iba a estrenar, recién los había recibido de Nueva York, donde se los habían hecho a medida. Los compararía con sus Shure SCL 5 y los Bang & Olufsen
El display del iPod era espectacular, la calidad de visión, el brillo, un par de comandos por tacto, y arrancó con Earth, Wind and Fire y un clásico de clásicos, September, la combinación del player, los earphones y el tema elegido era superlativa.
El comandante avisó la aproximación al aeropuerto de Londres y los preparativos de seguridad para el aterrizaje.
El aeropuerto de Heathrow, uno de los líderes a nivel mundial, se estaba preparando para albergar al nuevo Airbus A 380, el nuevo gigante de los cielos.
Tocaron tierra, con una suavidad incomparable, el capitán la tenía clara, pensó.
Se abrieron las puertas. Dos hombres lo esperaban en la rampa, un saludo preciso y lo acompañaron hasta la salida, personal de aduana realizó los trámites en segundos.
Un LTI TX4, cuatro Jaguars XF y ocho motocicletas BMW de la policía de Londres, esperaban con sus motores encendidos.
La infinidad de luces, los sonidos de las sirenas de semejante flota, obviamente no colaboraban para pasar desapercibidos, como él hubiera deseado, pero debían llegar al centro de la ciudad realmente rápido.
Sirvieron el desayuno, si bien Barragán era fanático del café, no podía desairar a los ingleses, y deseaba probar alguna de sus excelentes variadades de té, seleccionó cuidadosamente, aceptó la sugerencia de la asistente, y lo acompañó con un par de tostadas de pan negro, queso crema descremado y mermelada St. Dalfour, francesa, sin azúcar de blackberry.
Un poco de música, no me vendría mal, pensó. Recorrió los canales de audio, el trece, estaba dedicado a música Disco, lo cual le traía muchos recuerdos de su época adolescente, sus noches como DJ, junto con sus grandes amigos, Luis y Daniel. Básicamente incluía The Very Best of Gloria Gaynor y material de KC and The Sunshine Band, dos verdaderos clásicos, pensar que Gloria tuvo un solo hit, I Will Survive y fué cierto, sobrevivió con ése.
Optó por buscar su iPod Touch de 32 Gb en su Tumi, junto sus nuevos monitores personales de Ultimate Ears, el modelo UE 11 PRO, los cuales iba a estrenar, recién los había recibido de Nueva York, donde se los habían hecho a medida. Los compararía con sus Shure SCL 5 y los Bang & Olufsen
El display del iPod era espectacular, la calidad de visión, el brillo, un par de comandos por tacto, y arrancó con Earth, Wind and Fire y un clásico de clásicos, September, la combinación del player, los earphones y el tema elegido era superlativa.
El comandante avisó la aproximación al aeropuerto de Londres y los preparativos de seguridad para el aterrizaje.
El aeropuerto de Heathrow, uno de los líderes a nivel mundial, se estaba preparando para albergar al nuevo Airbus A 380, el nuevo gigante de los cielos.
Tocaron tierra, con una suavidad incomparable, el capitán la tenía clara, pensó.
Se abrieron las puertas. Dos hombres lo esperaban en la rampa, un saludo preciso y lo acompañaron hasta la salida, personal de aduana realizó los trámites en segundos.
Un LTI TX4, cuatro Jaguars XF y ocho motocicletas BMW de la policía de Londres, esperaban con sus motores encendidos.
La infinidad de luces, los sonidos de las sirenas de semejante flota, obviamente no colaboraban para pasar desapercibidos, como él hubiera deseado, pero debían llegar al centro de la ciudad realmente rápido.
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Monday, April 7, 2008
Continúa volando
Si bien es cierto todos sus sentidos estaban puestos en el control del automóvil, la cantidad inagotable de sistemas de información y control electrónicos de su BMW, hacían de la conducción, aún en condiciones climáticas muy adversas, una verdadera experiencia única.
Por un instante recordó los viajes de fin de semana por la antigua ruta nacional 2, simple, con dos manos únicamente, una verdadera trampa mortal en temporada de verano, camiones, colectivos, vehiculos del campo y todos los demás conspiraban para lo peor. Su padre, Eduardo, como copiloto, primero en la Dodge GTX, luego en su Volvo 264GLE, sorteando todo tipo de obstáculos, lo cual le ponía verdadera emoción al viaje...
Pararon unos minutos en un centro de servicio de Shell, cerca de Chascomús, llenó el tanque de combustible, comieron un par de sandwichs con agua mineral, dos cafés con crema, y nuevamente a la ruta.
La ansiedad lo visitaba, cambió el CD, subió el volumen desde el control de volante multifunción, nunca apartaba las manos del volante cuando conducía, ni aún por Paula (lo cual era mucho decir), y apareció la voz inconfundible de Barry White y su clásico Let The Music Play, el interior del auto se asemejaba al Mau Mau, de la calle Arroyo al 800. Pensó en Lataliste, sus llegadas, La Vie en Rose sonando, Andrés, custodiando la puerta, como siempre.
Clavó el control de crucero del BMW en 235 kms. por hora, excesivo para algunos, más que razonable para él, las nuevas cubiertas Sumitomo se "pegaron" literalmente al asfalto.
Por un instante recordó los viajes de fin de semana por la antigua ruta nacional 2, simple, con dos manos únicamente, una verdadera trampa mortal en temporada de verano, camiones, colectivos, vehiculos del campo y todos los demás conspiraban para lo peor. Su padre, Eduardo, como copiloto, primero en la Dodge GTX, luego en su Volvo 264GLE, sorteando todo tipo de obstáculos, lo cual le ponía verdadera emoción al viaje...
Pararon unos minutos en un centro de servicio de Shell, cerca de Chascomús, llenó el tanque de combustible, comieron un par de sandwichs con agua mineral, dos cafés con crema, y nuevamente a la ruta.
La ansiedad lo visitaba, cambió el CD, subió el volumen desde el control de volante multifunción, nunca apartaba las manos del volante cuando conducía, ni aún por Paula (lo cual era mucho decir), y apareció la voz inconfundible de Barry White y su clásico Let The Music Play, el interior del auto se asemejaba al Mau Mau, de la calle Arroyo al 800. Pensó en Lataliste, sus llegadas, La Vie en Rose sonando, Andrés, custodiando la puerta, como siempre.
Clavó el control de crucero del BMW en 235 kms. por hora, excesivo para algunos, más que razonable para él, las nuevas cubiertas Sumitomo se "pegaron" literalmente al asfalto.
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Sunday, April 6, 2008
Volando...en la ruta
Mientras Paula se vestía, Barragán, aprovechaba para consultar el vuelo disponible a Londres, por internet.
Ingresó al site de British Airways y reservó su ticket en primera clase para el BA0246, Martes 8 de abril, Heathrow.
Cuando llegara a Buenos Aires, todo sería confirmado por su agente de viajes. A Barragán lo aburrían todos esos detalles de logística.
Cuando cerró el explorador en su BlackBerry, ingresó Paula al salón, con su natural belleza y una amplia sonrisa, I am ready! susurró.
Bajaron al garage, los truenos continuaban sonando, cada vez más fuerte, pero peor o mejor, fue el rugir del motor, cuando Barragán encendió, su BMW.
Todos los sistemas de su vehiculo se pusieron en funcionamiento, el cockpit parecía el de un avión jet militar de ultísima generación.
Paula, se acomodó en el asiento delantero derecho, Fallen se escuchaba en el magnífico equipo de audio del automóvil, más no se podía pedir...
Barragán, presionó el comando del control remoto de las puertas del garage, puso primera, y al minuto partió, era un fanático de las altas velocidades, conducía desde que tenía 12 años, a su padre no le gustaba hacerlo, así que poseía una gran experiencia en todo tipo de situaciones, jamás bebía ni una gota de alcohol y mantenía a su auto en óptimas condiciones de funcionamiento. Su hijo, era el encargado del mismo, gran fanático de la marca alemana que tantas satisfacciones les había brindado.
Los primeros 200 kms. transcurrieron en calma, escuchando excelente música, comentando sobre el extraño mensaje recibido, bajo la gran tormenta, que iluminaba en forma intermitente la ruta. Todos sus sentidos, en realidad, estaban puestos en el control del auto...
Ingresó al site de British Airways y reservó su ticket en primera clase para el BA0246, Martes 8 de abril, Heathrow.
Cuando llegara a Buenos Aires, todo sería confirmado por su agente de viajes. A Barragán lo aburrían todos esos detalles de logística.
Cuando cerró el explorador en su BlackBerry, ingresó Paula al salón, con su natural belleza y una amplia sonrisa, I am ready! susurró.
Bajaron al garage, los truenos continuaban sonando, cada vez más fuerte, pero peor o mejor, fue el rugir del motor, cuando Barragán encendió, su BMW.
Todos los sistemas de su vehiculo se pusieron en funcionamiento, el cockpit parecía el de un avión jet militar de ultísima generación.
Paula, se acomodó en el asiento delantero derecho, Fallen se escuchaba en el magnífico equipo de audio del automóvil, más no se podía pedir...
Barragán, presionó el comando del control remoto de las puertas del garage, puso primera, y al minuto partió, era un fanático de las altas velocidades, conducía desde que tenía 12 años, a su padre no le gustaba hacerlo, así que poseía una gran experiencia en todo tipo de situaciones, jamás bebía ni una gota de alcohol y mantenía a su auto en óptimas condiciones de funcionamiento. Su hijo, era el encargado del mismo, gran fanático de la marca alemana que tantas satisfacciones les había brindado.
Los primeros 200 kms. transcurrieron en calma, escuchando excelente música, comentando sobre el extraño mensaje recibido, bajo la gran tormenta, que iluminaba en forma intermitente la ruta. Todos sus sentidos, en realidad, estaban puestos en el control del auto...
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